Barack Obama reivindica su legado en su despedida del extranjero

21 de noviembre de 2016 06:17 AM

EL UNIVERSAL

Lima. – Optimista y jovial, pero también reflexivo. Barack Obama se despidió del escenario internacional dos meses antes de entregar la presidencia de Estados Unidos a Donald Trump, reivindicando el libre comercio y la defensa de los valores democráticos como parte de su legado.

Obama cerró en la noche del domingo en Lima su último viaje al extranjero, iniciado a mediados de la semana pasada con visitas a Grecia y a Alemania. Y ya sin margen de acción real, y casi desahuciado en ojos de muchos observadores por lo que significa la elección de Trump para su legado, el presidente dedicó buena parte de sus últimas intervenciones a reflexionar en voz alta, informó DPA.

Sin grandes anuncios que hacer, pero con advertencias. “No puedes asumir que el lenguaje de campaña encaje con las tareas específicas de gobernar”, dijo Obama sobre Trump, como respuesta a una de las muchas preguntas que tuvo que responder durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Perú sobre su sucesor.

“No puedo garantizar que el presidente electo no vaya a implementar algunas de las posiciones que representa, pero puedo garantizar que la realidad lo forzará a reajustar muchos de esos enfoques”, comentó luego, más taciturno.

Uno de esos enfoques era la posición de Trump sobre el libre comercio. El republicano enarbola un discurso proteccionista y en la APEC, que reúne a 21 economías de la cuenca del Pacífico, la incertidumbre sobre lo que hará el próximo inquilino de la Casa Blanca fue el tema más palpable.

Una preocupación es el futuro del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP), el tratado impulsado por Obama para crear una zona de libre comercio en la región del Pacífico, y que parece encaminado al fracaso con Trump.

“Nuestros socios dejaron claro durante nuestras conversaciones que quieren seguir adelante con el TTP”, reclamó Obama para exigir después que en lugar de cuestionar el libre comercio, el debate se centre en defender los derechos de “la clase media trabajadora”.

Varias antiguas regiones industriales estadounidenses, golpeadas por el cierre de fábricas en tiempos de la globalización, fueron parte del bolsón electoral que catapultó a Trump a la presidencia.

Disipar el temor a un escenario desconocido en la Casa Blanca fue una de las mayores preocupaciones de Obama. Si el sábado se presentó ante un auditorio repleto de jóvenes latinoamericanos animado y optimista para pedir un voto de confianza inicial para Trump (“No asuman lo peor”), en su última rueda de prensa no descartó quebrantar más adelante, al menos parcialmente, una vieja tradición estadounidense: el silencio que se imponen los expresidentes para no comentar la labor de sus sucesores.

Él consideraría manifestarse en público durante la era Trump para asuntos que tengan que ver con sus “valores e ideales”, dijo Obama. Durante el viaje dejó varias veces claro cuáles son esos valores.

El presidente reflexionó a menudo en público sobre la democracia y sus límites, incluso de forma simbólica durante una visita a la Acrópolis en Atenas. La Casa Blanca publicó imágenes sobre el paseo por las ruinas de la antigua democracia griega.

Sus comentarios en la época de Trump sólo los haría como “un ciudadano estadounidense que se preocupa profundamente por su país” y sin abordar asuntos específicos de Gobierno, afirmó Obama en Lima. Durante la campaña, cuando se empleó en vano para intentar asegurar la victoria de Hillary Clinton, el mandatario consideró que Trump representaba una amenaza para la democracia estadounidense.

El aire de despedida sopló a menudo por los pasillos del Centro de Convenciones limeño. “Obviamente voy a extrañar tener a Barack por ahí”, dijo por ejemplo el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, uno de los líderes de la APEC que elogiaron a Obama. Muchas de las frases eran seguro de cortesía, pero otras sonaban auténticas.

Incluso el ruso Vladimir Putin, el mayor antagonista de Obama en los últimos tiempos, se mostró condescendiente en después de haber tenido en Lima un ríspido último encuentro con su par estadounidense.

“Le dije que en cualquier momento, si lo considera posible y si hay necesidad y deseo, estaremos encantados de verlo en Rusia”, aseguró.

Minutos antes de dejar Perú Obama comentó finalmente cómo encara el final de su presidencia. “Mi intención en los próximos dos meses, desde luego, es terminar bien mi trabajo”, dijo. “Después de eso, tomar vacaciones. Pasar tiempo con mis hijas. Escribir, pensar. Y tengo que llevar a (su esposa) Michelle de vacaciones”, terminó. La era post-Obama ya ha empezado en el extranjero.