Calle La Cumbre se mantiene con autogestión de sus habitantes

EL UNIVERSAL

MARISOL DECARLI R.

28 de septiembre de 2016 09:10 AM

Caracas.- Los vecinos que habitan la calle La Cumbre, ubicada en la parte alta de Los Chaguaramos, se han constituido en un ejemplo a emular ya que llevan adelante un proyecto de autogestión que ha cambiado el rostro del espacio.

Con la premisa de que ”si una persona ve algo limpio y bonito, no ensucia y lo cuida”, y en vista de que las autoridades municipales “abandonaron” el sitio, no pasa el aseo urbano y no hay basureros, desde el mes de abril del 2015 se plantearon que ellos mismos lo recuperarìan. Y así ha sido.

Irlanda Maldonado, una artista plástico que estudió en Alemania y que además es restauradora, coordina la ejecución de todo lo que se realiza allí a favor de la calle y de los frentes de las casas.

Por ello, cada una de las 20 familias que residen en igual número de casas colaboran con Bs 500 mensuales para sufragar los costos que usan para adquirir bolsas de basura, pagarle al jardinero y para limpieza y desmalezamiento.

Maldonado comenta que los días sábados los vecinos dedican parte de la jornada para todo lo que se requiere reparar o limpiar, bien sea las aceras, la vía, la redoma, los retiros de las viviendas, entre otros.

Otra vecina, María Auxiliadora Balza, funge como mano derecha de Irlanda Maldonado.

Cuando comenzaron lo hicieron espontáneamente recolectando dinero entre ellos mismos a fin de comprar bolsas para colocar la basura. Luego nació la idea de “rescatar” el lugar y de allí surgió lo de cancelar una mensualidad para todos los gastos.

Han arreglado las aceras, sembrado árboles, limpiado, desmalezado, colocaron dispensadores de bolsas, pero, y así lo explica Maldonado, no se dan abasto y están solicitando ayuda al ente que desee ayudarles. Incluso han llevado fotos a la dirección de Control Urbano de la Alcaldía de Libertador, pero hasta los momentos no han obtenido respuesta.

Uno de los problemas que presentan son los árboles.  Reunieron fondos entre todos y pagaron Bs 120 mil para podarlos.  “Había un Araguaney y se cayó. Una cuadrilla lo arrimó hacia un lado pero allí permanece tirado. Nadie ha venido a recogerlo”, apuntó Irlanda Maldonado.

Asimismo, prosigue la restauradora, dos caobos se murieron, y requieren que vengan a talarlos, porque corren el riesgo de caerse también.

Señala que no han constituido una asociación de vecinos porque los vecinos no quieren y prefieren cuidar su espacio como lo están haciendo actualmente, pero “indudablemete necesitamos ayuda”, dijo.

La inseguridad en los inmuebles no es “cuestionable”, aunque admitió que roban carros.  “Desde que estamos organizados y hay movimiento y trabajo en equipo, los delincuentes no penetran la zona”, indicó.

“Queremos cerrar la calle para garantizar más seguridad, pero una de las vecinas no quiere, y esta decisión tiene que ser tomada con el apoyo de todos”, comentó.

En este espacio, que por cierto es una calle ciega, hay una “media luna” de terreno propiedad de alguien que no saben quién es. “Lo ideal sería que la alcaldía lo comprara y nos hiciera allí un parque”, dice. Como una parte del terreno colinda con un cerro, se requiere construir un muro atirantado, pues en ocasiones ocurren derrumbes.

Antiguamente, en el terreno había unas barras para hacer ejercicios, las cuales eran usadas por jóvenes de la comunidad, pero una de las familias las quitó porque éstos les molestaban. Particularmente, Maldonado tiene sembrados varios arbolitos en su casa que piensa colocar en el terreno en cuestión para embellecerlo.