Detenido por la masacre de Villa Heroica era vecino de la doméstica

EL UNIVERSAL

DEIVIS RAMÍREZ MIRANDA

29 de septiembre de 2016 05:30 AM

Caracas.- En el sector 2 del barrio Güeime de Guarenas, funcionarios de Poliplaza detuvieron la noche del martes a Darwin José Rodríguez Mesías, de 26 años, cuando salía en su vehículo Chevrolet Chevette negro con actitud sospechosa.

Llevaba una maleta negra grande, de las tres que habían robado de la casa del comisario jubilado del Cicpc, y donde ocurrió la masacre.

Gracias al Patrullaje Inteligente, los uniformados instalaron un punto de control en la zona y detuvieron el vehículo cuando salía.

Informantes aportaron datos directos a los efectivos para que se llevara a cabo la captura.

Dentro de la maleta había dinero en efectivo (en billetes de 100 y 50 bolívares), por lo que el detenido dijo que “era dinero producto de la venta de unas telas que se había robado”.

Sin embargo, cuando revisaron en detalle la maleta, encontraron un cargador y balas de fusil AR-15, además de chapas del Cicpc, anillos troquelados con el logo de la antigua PTJ, y botones de reconocimiento del organismo de investigación.

Los funcionarios asociaron todo con la masacre ocurrida en horas del mediodía en Villa Heroica, donde asesinaron a los familiares del comisario Heberto Alfonzo: la esposa Yamileth Barrios Rodríguez (41), la hermana Xioraima Margarita Alfonzo Olano (45), y la cuñada Yojana Chiquinquirá Quintana Díaz (44), además de la doméstica Liliana Characo Monrroy (36), y su hijo de 15 años.

El sujeto admitió su participación en la masacre y confesó los nombres de los otros tres delincuentes que estaban con él, y que permanecen en fuga.

Se trata de Markinson Aladejo Pérez, apodado “el Paca”; Luis Amando Rodríguez Rivero, alias “Luisito”, y uno conocido como “Alfredito”.

Lo cierto es que, de acuerdo con la investigación policial, el detenido dijo ser vecino de la doméstica en el barrio Güeime de Guarenas, y el adolescente fue quien le aportó la información necesaria para cometer el robo en la residencia.

Esto, debido a una deuda de droga que el muchacho tenía con él. Como no podía pagarla, ofreció datos importantes para que fueran a la casa donde su madre trabajaba y así cometieran un robo masivo, ya que sabía “que se trataba de gente de dinero”.

Cámaras de seguridad captaron todo

El día del asalto, las cámaras de seguridad de una casa adyacente captaron el momento en que los cuatro sujetos y el adolescente llegaron en un Fiat Uno rojo, placas AA950LH.

Se bajaron y el adolescente caminó hasta la puerta principal de la vivienda, los demás se quedaron escondidos a un lado.

El muchacho tocó la puerta y desde adentro, por el ojo mágico, vieron que era él y le abrieron. De inmediato entraron los delincuentes armados y sometieron a todos los que estaban en la vivienda: la madre del comisario, la esposa, la hermana, la cuñada, dos hijos de 5 y 14 años, un sobrino de 12 años, la doméstica y el chofer.

Fueron llevados al segundo piso de la casa, que es una especie de sala de estar.

A todos los amarraron con sábanas, menos a la pareja del funcionario jubilado a quien le colocaron unas esposas. La doméstica y el hijo cómplice quedaron observando todo lo que hacían, pues ella fue la indicada para llevarlos a recorrer la casa y buscar las pertenencias que debían llevarse.

La madre del comisario les pidió que no le hicieran nada a los niños, incluso se les arrodilló. Ante esto, los hampones decidieron encerrarla con los tres nietos en una de las habitaciones de la casa, ubicada en la planta baja.

En su búsqueda, consiguieron tres maletas negras grandes donde la familia guardaba dinero en efectivo que iba a depositar, adquirido de una flota de autobuses propiedad del comisario.

Además, los delincuentes guardaron 4 escopetas, 2 fusiles AR-15, una pistola calibre 9 mm, joyas y demás objetos de valor.

Los asaltantes decidieron llamar al comisario desde el teléfono celular de la esposa y le dijeron que tenían a su familia sometida.

“Le hablaron para que llegara a la casa y el comisario trató de mediar con ellos, pero los delincuentes se ensañaron”, dijo una fuente policial.

Luego buscaron almohadas para ejecutar a las víctimas. Una a una fue recibiendo un disparo en la cabeza. Incluyendo a la señora de servicio y al adolescente que le sirvió de cómplice. Al final la mujer los había reconocido porque uno de ellos vivía en el mismo barrio.

“En el sitio se encontraron almohadas con las huellas de los disparos. Se las colocaron en la cabeza para evitar sonidos al accionarlas”, detalló la fuente.

En el lugar fallecieron de inmediato la esposa, la cuñada, la doméstica y el hijo. La hermana del comisario y el chofer, quien fue identificado como Pedro González, quedaron con signos vitales.

Mientras cometían la masacre, el taxista fue avisado para que regresara a la urbanización a buscarlos. Los sujetos huyeron con las tres maletas cargadas.

Todo ese movimiento también quedó registrado en las cámaras de seguridad.

Los vecinos se percataron de la irregularidad en la vivienda y avisaron a la policía de Zamora, pero estos tardaron más de una hora en llegar, pese a que su comando queda a escasos 300 metros.

“Los policías tardaron en dar respuesta porque venían de un simulacro de reacción inmediata que fue puesto en marcha ese día en la mañana. Fue una operación repentina que cayó por sorpresa, puesto que se quería medir la capacidad de respuesta de los funcionarios. Cuando comenzaron a llamar de Villa Heroica para reportar la situación irregular, los efectivos no creían. Se acercaron después por los llamados insistentes de los vecinos”, declaró la fuente.

Cuando la comisión de Polizamora llegó a la casa 206 de la calle 1, los vecinos estaban gritando desesperados y la madre del comisario y los niños ya estaban afuera.

Los uniformados entraron a verificar y hallaron los tres muertos y las dos personas aún con vida. De inmediato llamaron una ambulancia de Protección Civil Zamora para que los trasladara a la sede del Pronto Socorro, ubicada a menos de un kilómetro.

Allí intentaron estabilizarlos durante más de media hora, pero la hermana del comisario falleció. El chofer respondió al tratamiento y fue remitido de emergencia al hospital de El Llanito.

Despliegue mixto

Tras conocerse la masacre, a eso de las dos de la tarde, se activaron todas las comisiones del Cicpc, GNB, Conas, policías municipales y la regional.

En principio se solicitó el rastreo del Fiat Uno rojo donde llegaron y huyeron los delincuentes.

Minutos más tarde fue localizado por funcionarios de Polizamora que instalaron un punto de control en la urbanización Castillejo de Guatire.

El conductor fue interrogado y admitió haber movilizado a los hampones. Reveló que al sacarlos de la urbanización, estos hicieron trasbordo en un Chevrolet Chevette negro y en una camioneta blanca tipo taxi.

Los funcionarios giraron instrucciones y en horas de la noche, efectivos de Poliplaza detuvieron el vehículo en Güeime y detuvieron a Darwin con la maleta.

Tras las dos detenciones, hubo allanamientos en otros sectores de Guarenas y Guatire. Hasta la tarde de ayer, aún no habían sido localizados los demás delincuentes.

Lo que sí se supo es que varias mujeres fueron detenidas con pertenencias robadas de la vivienda del comisario. Se trata de familiares directos de los criminales.

Los fiscales del Ministerio Público 36° nacional y 30° de Miranda, Miguel Ángel Hernández y Wilman Medina, respectivamente, imputarán ante un tribunal de control del estado Miranda a Darwin José Rodríguez Mesías, y al taxista Elkin Álvarez Medina por su presunta vinculación con la masacre.

dramirez@eluniversal.com

Twitter: @deivisramirez