Los venezolanos en el exilio: Cinco caras de la crisis.

“No sé qué es peor, si mi situación o la de Venezuela, pero ambas me dan mucha nostalgia”, dice Jairo Suescun, quien llegó hace cinco meses a Bogotá, donde ha trabajado turnos interminables, le han estafado y hasta durmió una vez en la calle.

Este cocinero de 30 años decidió dejar su natal San Cristóbal luego de que le robaran su implemento básico de trabajo: “mis cuchillos, eso me dolió en el alma”.

Eligió su destino porque su mamá es colombiana y podía estar legal. “Bogotá es muy fuerte y es para personas que tengan alguien que los reciba (…) porque solos, la ciudad se los traga”, dice ahora.

Después de ser jefe de cocina y tener casa propia en Venezuela, duerme en un galpón y está desempleado. “Estoy pasando por el momento más fuerte de mi vida (…) en un país donde pensé que me acogerían, pero no ha sido así”, cuenta este joven que añora la Venezuela de antes, donde “todo era abundante”.

Ahora, espera el dinero de una familiar para irse a Chile con su novia. Allí tiene amigos que le ayudarán a encontrar trabajo.