Santa Ifigenia en Santiago de Cuba: así es el cementerio donde está enterrado Fidel Castro

La tumba de Castro es una piedra con formas redondeadas y una lápida que dice simplemente “Fidel”. La atracción del solemne lugar es el imponente mausoleo hexagonal de Martí, construido en 1951 durante la era batistiana

Hasta que no terminó la ceremonia privada del entierro este domingo, todo lo que rodeaba a la tumba de Fidel Castro tenía tratamiento de secreto de Estado.

Sólo se sabía que las cenizas del histórico líder de la Revolución Cubana estarían en el Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

Allí también están el Mausoleo de José Martí, el héroe de la independencia.

Poco a poco se comenzaron a conocer detalles.

Primero fue una foto de la prensa oficial cubana, luego las imágenes de los primeros periodistas que pudieron acercarse hasta las afueras…

Hasta que primera hora de la tarde ya comenzaron a dejar entrar a la gente.

La sepultura 

Familia de Fidel Castro durante el entierro. Imágenes de la TV cubana.

La tumba de Castro es una piedra con formas redondeadas y una lápida que dice simplemente “Fidel”.

Cuando se supo que el lugar elegido para enterrar a Castro era el cementerio de la ciudad “cuna de la Revolución”, surgió la duda de si estaría junto a Martí.

Y efectivamente, ya desde la puerta se podía ver que está al pie de la impresionante torre de 26 metros del memorial al héroe nacional cubano.

A su lado, la de Castro aparenta ser bastante modesta.

Pero eso no frenó las críticas.

Para los opositores, Castro no merece estar junto a Martí.

Cubanos hacen fila para ver la tumba de Fidel Castro.

El héroe de la independencia cuenta con el reconocimiento unánime de los cubanos.

Pero el líder revolucionario polariza a partidarios y detractores, que no le perdonan su historial en derechos humanos y respeto a las libertades individuales.

El cementerio 

Monumento nacional desde 1979, Santa Ifigenia está a las afueras de Santiago de Cuba, la ciudad en la que Castro inició su Revolución.

Ahí está el Cuartel de la Moncada, cuyo fallido asalto fue la primera acción armada de los rebeldes contra el régimen de Fulgencio Batista.

El cementerio fue inaugurado en 1868 y, además de Martí, cuenta con numerosos nombres ilustres.

Allí se encuentra las tumbas del primer presidente de Cuba, Tomás Estrada Palma, del padre de la independencia cubana, Tomás Estrada Palma, y de varios generales de la lucha independentista.

Los caídos durante el ataque al cuartel Moncada, que marcó el inicio de la revolución en 1953, también descansan en este cementerio, así como los de Frank y Josué País, activistas del Movimiento 26 de Julio que lucharon contra el gobierno de Fulgencio Batista.

Figuras de la cultura popular en los jardines incluyen al legendario guitarrista, cantante y compositor Compay Segundo, que logró fama mundial con el Buena Vista Social Club.

Pero definitivamente la atracción del solemne lugar es el imponente mausoleo hexagonal de Martí, construido en 1951 durante la era batistiana.

El ataúd, cubierto en la bandera cubana, reposa de tal manera que pueda recibir los rayos del sol en alguna parte del día.

El mausoleo está perpetuamente vigilado y tiene una ceremonia de cambio de guardia cada 30 minutos.

Las exequias 

Un policía custodia la tumba de Fidel Castro en el cementerio Santa Ifigenia.

El funeral de Castro fue a las 7 de la mañana.

Alrededor de las 4 de la tarde ya había gente pudiendo pasar.

Las decenas de personas que aguardaban se agolpaban en la puerta.

Alain llegó desde la provincia de Guantánamo al cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, para ver la tumba de Castro el mismo domingo en que lo enterraron.

Vio pasar la comitiva fúnebre por la mañana pero no se había querido regresar a su casa: quería dejar unas flores sobre la tumba de Castro.

“Es una manera de agradecerle al comandante en jefe Fidel Castro Ruz todo lo que pudo hacer, esta libertad que nos dio”, dijo.

El presidente cubano, Raúl Castro, introduce la urna con las cenizas de Fidel en la piedra.

Luis Felipe Brozal esperaba para poder entrar con unas flores en la mano que había conseguido en un mercado cercano.

Jubilado de 73 años, había llegado para rendir tributo al “hombre más grande de América”.

“Tengo una pensión de 270 pesos, así que uno no está desamparado y eso es gracias a Fidel”, le dijo a BBC Mundo convencido, como tantos.

Durante la tarde permanecía un perímetro de seguridad a unos 300 metros.

Y el coche fúnebre sí pudo pasar, pero los dolientes que lo seguían en un taxi se tuvieron que bajar cuando se encontraron con el policía que guardaba el cordón.

Eran varios, vestidos de negro. Protestaron. El guardia les hizo el gesto de caminar con los dos dedos.

En pleno funeral de un ser querido, tuvieron que andar los últimos 300 metros hasta el cementerio. Horas antes había sido enterrado allí Fidel Castro.