“Siento una liberación de mostrar esto e iniciar cosas nuevas”

Con una mirada intimista, Luis Romero propone la silueta como imagen, el punto no solo como elemento de composición sino también como trama. Le interesa generar dinámicas internas activas en la obra. Esa ha sido desde hace décadas la línea investigativa del también curador y gestor cultural.

Luego de una muestra que realizó en 2013 –y de dedicarse a la codirección de la galería ABRA–, vuelve sobre su búsqueda artística con Luis Romero. 1988-2016, una individual antológica que se inaugurará el domingo en la Sala TAC del Trasnocho Cultural, con la curaduría de Eliseo Sierra.

“Mi trabajo abarca diferentes temas o conceptos, dependiendo de los momentos y esta muestra incluye varios”, señala sobre su propuesta el creador nacido en Caracas en 1967.

Son más de 50 piezas en diversos formatos, lenguajes y soportes. Monotipos, fotogramas, litografías, serigrafías, fotocopias, collages, pinturas y esculturas se cruzan en un amplio trayecto simbólico. “Recolectar y ordenar, más que una manera, se convirtió en un sistema, en un método de trabajo que le ha permitido al artista alimentar y proseguir su obra”, afirma Sierra en el texto del catálogo. Y agrega que sin prejuicio toma todos los medios, incluso contaminándolos unos con otros, para involucrarse en la “interrupción de la operación pictórica”.

Luis Romero. 1988-2016 desintegra sus componentes en las paredes de la sala. Al inicio de la muestra está el germen de su trabajo: una fotografía de siluetas de pájaros que tomó una mañana, a finales de los años ochenta, en la casa de su madre. Le siguen piezas que realizó durante los meses de residencia en Holanda, en las que indagó en el soporte fotográfico con resultados pictóricos.

De 2002 la exposición incluye la serie de las rejas que –junto con las de las vallas y las cartografías afectivas, presentadas en otros espacios– agrupa su deambular por la ciudad. “Va de la fotografía digital a lo análogo y termina siendo un trabajo artesanal: láminas de madera talladas. Son elementos que identifican a la ciudad, casi patrimoniales”, agrega el artista visual que durante más de una década formó parte de la galería Oficina #1.

Los monotipos, que comienzan en 2010, se refieren a la nocturnidad. El libro negro de la noche es el título de la serie a la que se suman las serigrafías Atardeceres, en la que incorpora frases, suerte de poemas sueltos.

En la serie de collages hay libertad gráfica y reminiscencias de las décadas de los años sesenta y setenta. Cierran la muestra las obras más recientes de Romero: las esculturas Aire y Expansión. “Siento una gran liberación de poder mostrar esto y me da pie a iniciar cosas nuevas. Es como soltar y empezar con cosas que ya están por ahí”, finaliza el artista plástico.

Luis Romero. 1988-2016
Sala TAC, Trasnocho Cultural, Paseo Las Mercedes
Inauguración: domingo, 12:00 m
Entrada libre

EPÍGRAFE
“Recolectar y ordenar, más que una manera, se convirtió en un sistema, en un método de trabajo que le ha permitido al artista alimentar y proseguir su obra”
Eliseo Sierra
Curador