Taxista detenido por masacre presintió que clientes eran secuestradores

EL UNIVERSAL

DEIVIS RAMÍREZ MIRANDA

30 de septiembre de 2016 06:45 AM

Caracas.- La tarde del martes, después de haber ocurrido la masacre en la casa del comisario jubilado del Cicpc, en la urbanización Villa Heroica de Guatire, Elkin Álvarez Medina, de 56 años, salió con su taxi Fiat Uno rojo desde la parada oficial de la Asociación Civil Taxi Villas del Este, que está a un lado del lugar del hecho, es decir, a unos 100 metros.

Debía buscar a un cliente que llamó al teléfono de la oficina desde la urbanización Altos de Copacabana de Guarenas. Así quedó registrado en el libro de servicios de la línea de taxis.

Apenas arrancó, al llegar a la entrada de Villa Heroica, dos jóvenes le sacaron la mano para pedirle una carrerita.

Elkin se detuvo y preguntó para dónde iban, y los jóvenes le dijeron que los dejara en el centro comercial Buenaventura. Como era la ruta que debía seguir para buscar al cliente que lo esperaba, decidió llevarlos.

Los muchachos se montaron con dos maletas, esas que habían robado de la vivienda del comisario y donde mataron a cinco personas.

En el trayecto, los sujetos le dijeron al taxista que cambiara la ruta y los dejara en las afueras del Central Madeirense ubicado en la entrada de la urbanización El Marqués de Guatire, a escasos 500 metros del lugar.

Cuando llegaron, pagaron el servicio y se bajaron. Sin embargo, el taxista quedó incómodo, asustado. Presumió que algo habían hecho porque tenían actitud sospechosa. Por eso se descontroló.

Minutos después, el taxista decidió detenerse y llamar por teléfono a su esposa Griselda Santana. Eran las cuatro de la tarde aproximadamente, según destacó ella.

“Me llamó asustado, me dijo que saliendo a buscar un servicio para Guarenas, dos muchachos le sacaron la mano en la entrada de Villa Heroica y él los montó. Después de dejarlos por el supermercado mi esposo se asustó mucho, creyó que esos muchachos habían secuestrado a alguien porque llevaban maletines grandes”, relató la mujer.

Elkin estaba descontrolado, al punto de que no continuó con la ruta hacia Guarenas y decidió regresarse a la parada de taxis.

“Estaba desorientado, nunca lo había sentido así. Me dijo que se le había olvidado el sitio a donde tenía que buscar al cliente. Le dije que mejor se regresara porque estaba muy asustado por esos muchachos”, refirió la esposa.

Una vez que retornó en la avenida Intercomunal para ingresar de nuevo a la urbanización, ya estaba el despliegue policial por la masacre.

En ese momento fue detenido por una comisión de Polizamora en plena avenida, justo en el semáforo de Intermarine.

Las características de su carro coincidían con las descritas por los funcionarios que habían revisado las cámaras de seguridad instaladas en la entrada de Villa Heroica, y que habían captado a los delincuentes montándose allí y huyendo con las maletas robadas.

Desde ese momento el taxista quedó incomunicado.

Sin embargo, en paralelo, los funcionarios del Cicpc que manejaban los mismos datos del “presunto taxi involucrado” se acercaron hasta la oficina de los taxis para pedir información.

Efectivamente allí los atendieron otros socios de la organización y le dijeron que Elkin había salido a buscar un cliente en Guarenas, incluso les mostraron el libro de registros.

Los funcionarios insistían en contactarlo, así que les facilitaron su número de celular y lo llamaron varias veces sin éxito.

Ante la interrogante de sus compañeros acerca de la premura para saber de él, los funcionarios argumentaron que necesitaban interrogarlo porque su vehículo salió “involucrado” en la masacre ocurrida horas antes.

Los taxistas llevaron a los Cicpc para la casa de Elkin y se entrevistaron con la esposa.

“Ellos llegaron a mi casa y me pidieron información de mi esposo, yo les di todo y les dije que me había llamado hacía poco muy asustado por el traslado que le había hecho a esos muchachos. No ocultamos nada. Incluso, me pidieron todos los datos y se los di, hasta una copia del carnet de circulación del carro”, relató la esposa.

Finalmente ella supo que lo habían detenido, porque los compañeros observaron cuando lo trasladaban en una moto para dentro de Villa Heroica y lo montaron en una patrulla del Cicpc.

Eran casi las cinco de la tarde cuando supieron dónde estaba el taxista.

Apoyo colectivo

Tras conocerse la presunta vinculación de Elkin con la masacre, al ser señalado de haber trasladado a los delincuentes, familiares, amigos y compañeros de trabajo se activaron en la urbanización para recoger firmas y hacer una colecta de dinero para ayudar con gastos de la defensa.

Desde el miércoles, la esposa del conductor ha recibido muestras de apoyo para que su detención sea mínima.

“Mi esposo es hipertenso y estamos muy preocupados como familia, nos sentimos desmoralizados por tanta acusación en su contra. Esta situación no ha sido fácil para ninguno de nosotros. Agradezco tanta solidaridad, porque de verdad mi esposo es inocente”, dijo la mujer.

Por su parte, Yunior Sánchez, miembro dela junta directiva de la línea de taxis dijo que están organizados para prestarle la mayor colaboración a la familia Álvarez. “Estamos convencidos de su inocencia, fue un hecho fortuito lo que ocurrió, él salió a prestar un servicio y en el camino se detuvo para otro. Estamos dispuestos a demostrar que es inocente”, recalcó.

En las cámaras de seguridad ubicadas en la entrada de la urbanización Villa Heroica hay registro de un ingreso que tuvo Elkin a la zona. Efectivamente lo hizo en horas de la mañana del martes, pues debió llevar a una clienta que, según destacaron los taxistas, está dispuesta a testificar.

Lo habían atacado

Hace menos de un mes Elkin fue víctima del hampa. Lo sometieron, lo golpearon y lo despojaron de su Fiat Uno rojo en el bulevar de Guatire. Aunque intentó denunciar el hecho en la policía, allí le recomendaron que lo buscara sin hacer denuncia, pues al localizarlo le iban a retener el vehículo en la Fiscalía.

Efectivamente el carro apareció parcialmente desvalijado y Elkin tuvo que pagar para que se lo entregaran sin la denuncia.

“Estuvo dos días sin trabajar mientras reparaba el carro. Aún no se ha repuesto de este ataque y ahora le pasa esto, de verdad que estamos atravesando un momento difícil”, dijo la esposa.

Lo cierto es que Elkin debió ser presentado en tribunales ayer para la primera audiencia del caso y fue diferida. Se espera que hoy viernes se haga efectiva.

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